JUAN VALDERRAMA

Juan Antonio Valderrama Caballero nace en Madrid el 24 de junio de 1972, hijo menor de una de las parejas artísticas más célebres de nuestro país, Dolores Abril y Juanito Valderrama, desde niño convive con la música, si bien se licencia en Periodismo por la Universidad de Navarra antes de comenzar su carrera musical.

Su debut discográfico se produce en 2002 con “La memoria del agua” (RCA), un trabajo en el que colaboran artistas de la talla de Ana Belén, Joaquín Sabina, su propio padre y Vicente Amigo, entre otros. Un disco con el que además de vender más de cincuenta mil copias, consigue posicionarse como uno de los artistas más valorados por crítica y público, tanto por su faceta de compositor como por la variedad de estilos que interpreta, desde el flamenco, al bolero, la balada o la rumba, gracias entre otras cosas a una voz privilegiada y unos conocimientos musicales heredados de su padre, a quien se sigue sintiendo profundamente unido.

En su segundo trabajo “Alfileres” (RCA 2004) profundiza en los terrenos de la música pop, sin perder nunca su particular forma expresiva. Tras esta experiencia, decide formar su propio sello discográfico y tomar así definitivamente las riendas de su carrera con un tercer trabajo, “Ilusión” (Kompetencia Records 2006) en el que colabora José Luis Perales con dos canciones escritas para él.

Entre tanto, Valderrama acumula más de trescientos conciertos en directo, forma compañía con la artista Clara Montes en un espectáculo titulado “Memoria del Sur” con el que recorren todo el territorio nacional y participa en un gran número de galas televisivas, cantando siempre en directo.

Hace sus pinitos en el cine de la mano de José Luis García Sánchez interpretando al padre Luis en la película Franky Banderas, compartiendo cartel con Manuel Alexandre, Juan Luis Galiardo, María Barranco, Pablo Carbonell y Teté Delgado, entre otros.

Entre tanto, escribe junto a su mujer, la escritora y realizadora Rosa Peña, la historia de uno de sus grupos por los que siente más admiración, “Los Chichos” y afronta el reto de reunir en una colección la obra de sus padres, tanto musical como cinematográfica, en un integral que publica con su propio sello discográfico.

Valderrama no es un cantante al uso, no puede serlo viniendo de donde viene. Heredero de una tradición musical directamente ligada a la historia contemporánea de nuestro país, crece entre artistas y aprende desde muy niño a respetar al público y a su profesión por encima de todo.

Discreto, amigo de sus amigos, inquieto e inconformista, paso a paso ha ido construyendo una carrera musical sólida y sin concesiones, que más tarde o más temprano le llevará sin  duda al destino que se marcó desde el principio y que va mucho más  allá del éxito, el dinero o la fama: Hacerse un hueco en el corazón de la gente y ser digno portador de un apellido de leyenda.